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LIBERACIÓN DE LA VOZ A TRAVÉS DE LA TÉCNICA ALEXANDER

Por Marcus Betz y Giselle Charbonnier



Fue el uso de su voz lo que impulsó a F. M. Alexander a investigar y luego desarrollar la técnica que hoy lleva su nombre. En los inicios de una prometedora carrera como actor declamador, el joven Alexander comenzó a quedarse sin voz en medio de sus actuaciones. La ayuda y consejos médicos que recibía apenas lograban mejoras circunstanciales y no lograban resolver su problema en el escenario: una vez que volvía a actuar el problema reaparecía. Ya bastante desconfiado de sus posibilidades Alexander aceptó un encargo importantísimo bajo la promesa de su médico de que si seguía sus instrucciones al pie de la letra y dejaba de hablar por dos semanas su voz se recuperaría por completo. La noche del evento comenzó perfectamente pero a medida que la actuación avanzaba su voz se fue deteriorando hasta que casi no podía hablar. Luego de este rotundo fracaso Alexander tuvo la idea de que lo que afectaba su voz era algo que él hacía mientras declamaba. A partir de esta hipótesis comenzó una paciente y larg a investigación a través de la cual descubrió la estrecha interrelación entre su voz y la forma de usar todo su cuerpo.


Explorando la forma en que se usaba a sí mismo, Alexander se sorprendió al ver que cuando se disponía a declamar, inmediatamente adoptaba una postura tal que acortaba y deprimía su laringe y esto le causaba ronquera y pérdida de la voz. A través de varios experimentos descubrió que para que su voz se recuperara y sonara óptima era fundamental una relación adecuada entre cabeza, cuello y espalda y que esta relación no era solo inseparable, sino además determinante de la organización y el funcionami ento general de todo el organismo.


El primer problema que enfrentó entonces fue que lo que él percibía como una relación “natural” entre cabeza, cuello y espalda no era la mejor y cuando pretendía cambiar ésta relación para permitir más espacio para su cuello, la nueva posición se sentía muy extraña y no se sentía “correcta” o “adecuada”.


Para estas investigaciones Alexander solía observarse a sí mismo en varios espejos. La situación se complicó aún más cuando descubrió que sus sensaciones kinestésicas no se correspondían con su imagen reflejada: cuando él pensaba que estaba colocando su cabeza en determinado lugar en relación con su cuello y espalda, su imagen en el espejo le mostraba que en realidad estaba haciendo algo diferente. A raíz de este descubrimiento, se dio cuenta de que su tarea era más compleja de lo que parecía en un principio, ya que debía reeducar completamente la percepción que tenía de sí mismo.


Alexander fue así construyendo un proceso que incluía, en primer lugar el decir “no” (“inhibir”) su reacción habitual de utilizar su cuerpo de determinada manera y en segundo lugar tomar una decisión consciente de organizarse a sí mismo de una manera nueva. Debido a la incapacidad de confiar en su percepción habitual todo este proceso debía ser permanentemente razonado paso a paso. Este proceso de inhibición1 y dirección le permitió ir restableciendo una mejor organización de sí mismo a la vez que i ba recuperando su sentido kinestésico de modo que, poco a poco podía percibir con más claridad lo que realmente hacía con su propio cuerpo.


Finalmente, Alexander comenzó a ser capaz de mantener el alargamiento de su estatura mientras declamaba, logrando una voz plena y resonante con gran libertad y capacidad en la respiración. Sus colegas comenzaron a admirar su nueva voz y a querer aprender de él. Así es que Alexander comenzó enseñar y rápidamente se volvió famoso en Australia como el hombre de la respiración. Por recomendación de varios conocidos y admiradores de su técnica, en 1904 viajó a Londres y muy pronto comenzó a trabajar con los actores y personalidades más influyentes de la época, cobrando fama internacional.



1.- El concepto de inhibición tal como lo formuló Alexander (ingrediente fundamental de su Técnica) no tiene nada que ver con el sentido que comúnmente se le da en psicología. Alexander se refería con ésta palabra a un proceso natural a seres humanos y animales de reorganizar sus mecanismos reflejos antes de lanzarse al movimiento



Por más información: www.infoalexander.com

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